domingo, 17 de febrero de 2008

¿Porque sale a la calle una cofradía?

Creo que en el mundo cofrade de Ronda, por lo que he llegado a hablar con cofrade, y en foros no se tiene asumido lo que es toda una puesta en escena de una hermandad.

El objetivo fundamental de una hermandad, lo indica su propio nombre, es por lo tanto la unión de varios cristianos bajo el nombre de unos titulares de una corporación religiosa, teniendo diversos objetivo que cumplir a lo largo del año, como el de evangelizar la palabra de Dios, ayudar a todo aquel que lo necesite, promover la fe cristiana entre toda la sociedad, y sobre todo a lo más jóvenes que son los pilares que llevaran a buen puerto nuestras Hermandades y cofradías.

Pues, bien basándose en todo eso una actividad para poder evangelizar es sacar en semana santa a sus titulares en solemne procesión, para llegar a un punto donde poder realizar una verdadera estación de penitencia, presentarse al altísimo, y por decirlo de alguna forma terminar el año cofrade. Una muestra evidente la encontramos en la hermandad del Silencio, una vez llegando a la Colegiata Santa María la Mayor donde el capataz de Trono dice con voz alta y seria “ahora empieza”, refiriéndose a un nuevo año cofrade, comenzando una vez que sus imágenes entra por la puerta de su templo.

Otro punto a debatir seria si las hermandades cumplen esos objetivos fundamentales o a cambio están durante el año pensando solo en su salida penitencial para, de una u otra forma lucirse antes los fieles presentes en su desfile procesional.

¿Creéis que las juntas de gobiernos tienen claro lo que es un hermandad, y para que es un hermandad? ¿Y los costaleros y horquilleros? ¿Y los Nazarenos? ¿ y los Hermanos de la Hermandad? Y en general ¿Y los cofrades? Sabemos lo que es realmente una hermandad. Pues desde estas palabras, y con esta pequeña reflexión espero que cada cual se mire por dentro y vea si realmente su hermandad va por buen camino, o si tienen que cambiar la forma de pensar y la definición de lo que es una hermandad.
Texto y foto de Diego Hidalgo